sábado, 24 de diciembre de 2011

¿Es esto pornografía?

Hace unas semanas estuve en el museo Pompidou de París, y entre las exposiciones que había me llamó la atención una llamada “Danser sa vie” (Bailar su vida) que mostraba la relación entre la danza y el arte moderno y contemporáneo. Me sorprendí porque, al llegar a la entrada, había un cartel que recomendaba que los menores de 18 no entrasen a la exposición porque albergaba imágenes que podían herir su sensibilidad. Reconozco que a medida que avanzaba por las salas me preguntaba, entre bailarinxs contemporánexs y obras expresionistas, cual de aquellas podía ser la que pervirtiera a los niños. Llegué entonces frente a un vídeo en el que se podía ver el desarrollo de una de las “Antropometrías de Yves Klein”, algo parecido a esto:



Pensé entonces que quizá a los señores del museo fuera eso lo que les pareciera pornográfico, pero no parecía haber ningún aviso junto al vídeo. Sin embargo, aquellas escenas hirieron mi sensibilidad. No por la desnudez de los cuerpos, sino por la coexistencia de esos cuerpos desnudos con las manipulaciones de “El Artista” (varón y vestido) que hace sonar la orquesta y después los utiliza como pinceles frente a un público compuesto en su mayor parte de varones (también vestidos) que admiraban la obra magna de “El Artista” con la mayor seriedad. Sin poder evitarlo, esa imagen produjo en mi sensibilidad un efecto parecido a la primera vez que vi esta otra, en la que Charcot muestra a sus estudiantes una crisis histérica en el cuerpo de Blanche Wittman:



Sin duda ambas imágenes me violentaron, y consideré que la Antropometría de Klein podría violentar también la sensibilidad de los niños. Pero cual fue mi sorpresa cuando al girarme para seguir mi camino, quedó ante mis ojos el vídeo pornográfico que tanto había estado buscando, con el seductor título “Cuando el hombre protagonista es una mujer":



Los señores del museo además habían seleccionado un vídeo más largo que el que aquí os pongo, y recortaban la primera parte, en la que Lisbeth Gruwez performa y parodia la masculinidad, y dejaban sólo la segunda, en la que baila desnuda. Me habría encantado poder poner un vídeo más largo de esta performance porque este muestra apenas un atisbo de lo que había en el museo, pero el señor Youtube también considera que es pornográfica.

A pesar de que entonces no pude ver la primera parte, me quedé clavada ante la fuerza de la expresión de Gruwez bailando. Pensé que consideraban el vídeo pornográfico porque algunos planos sobre los genitales eran explícitos, porque en algunos momentos se acariciaba, o porque estaba cubierta de aceite, pero aunque algunas lógicas visuales del vídeo se hubieran podido corresponder con la mirada pornográfica mainstream, había otros aspectos que me recordaban a algo distinto. Su cuerpo, aunque desnudo, no parecía estar esperando a nadie, se retorcía y se deslizaba por el suelo con violencia, y ocupaba la escena por sí mismo, sin necesidad de que ningún dildo de carne le diera sentido. Si este vídeo es pornográfico, pensé, se podría tratar de algo más cercano al postporno.

Al llegar a casa investigué un poco más la performance, en la que aparecía como autor único Jan Fabré, y hacerlo fue en parte una decepción, porque “El Artista”, que performa masculinidad de galán maduro de cine y se describe como “un genio que cree en conciliar disciplinas”, habla de evocaciones en su obra de la de Yves Klein, de la Madre Tierra, y de que la pieza supone una “preparación ritualística para el salto más alto, que nos lleva de vuelta al matriarcado”.


No dejaré de reconocerle a Fabré la parodia de la masculinidad del principio, pero también reconozco que mi concepto de la obra cambió al saber que sólo él se atribuía la autoría, porque el discurso no es el mismo dependiendo de desde dónde se emita. Sin embargo, me alivió saber que varios de los críticos que escribieron sobre la performance coincidían en reclamar la coautoría de Gruwez, a la que “se le debe más del 50% de la coreografía, porque termina siendo una danza muy personal, en la que la misma configuración de su cuerpo es protagonista”

Todo esto daría para escribir mucho sobre la pornografía, pero también sobre el estatuto de “El Artista” y sobre la historia de la apropiación de las aportaciones de las mujeres al arte, pero todo eso sería muy sesudo, y en realidad yo sólo quería compartir con vosotrxs un vídeo (quizá) pornográfico.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El King de Gaga ataca de nuevo

Ya nos presentó a Jo Calderon cuando posó para la portada de Vogue hombre japón pero entonces ni afirmaba ni desmentía, y ahora, se prodiga en esta fantástica performance Drag King nada menos que en los MTV video music awards en el que (bonita paradoja) recibió el premio al mejor vídeo femenino.




No os perdáis el speech que se larga parodiándose a sí misma, con esa fantástica frase: "yo le pido que sea real, y ella dice: Jo, no soy real, soy teatro, y tú (señalando al público), y yo...esto es sólo un ensayo".

Cierto que esto no deja de ser una filtración en el espectáculo, en busca de promoción, y que para la mayor parte de la gente no dejará de ser "La excéntrica Lady Gaga haciendo de las suyas", pero es un placer ver las bocas abiertas de unas, los gritos de otras, las caras de ellos, entre la sorpresa y la indignación... y además Jo/Gaga, lo hace bien, y no deja de performar ni en la sala de prensa, donde los periodistas, desconcertados, ya no saben ni qué preguntarle:




Y eso sin tener en cuenta el temazo con Brian May (¿Cómo le habrá convencido para hacer ésto?)...

Y héte aquí que bicheando por internet, descubro que Annie Lenox hizó lo propio en 1984 en los Grammy, ¡cantando "Sweet dreams"!



¡Ayssss! Yo me derrito de placer...

sábado, 20 de agosto de 2011

Lecciones de teología

Viñeta: Manel Fontdevila

Siempre he dicho que si quieres tener una hija atea y bollera, sólo tienes que meterla 13 años en un colegio de curas.

Hacía mucho que no recordaba mis experiencias en el colegio en aquellos años 80, pero las hordas papales que invaden Madrid estos días me han devuelto a esos tiempos en los que aprendí a la vez lo que dice la Iglesia y lo que calla. Cierto es que mi generación fue apenas la tercera de chicas que entraban en el colegio, en el que hasta ese momento sólo aceptaban varones, y el no saber todavía qué se hacía con nosotras nos protegió de los capones con anillo, los tirones de patillas y las collejas que los curas prodigaban a nuestros compañeros, pero no nos libró de los efectos secundarios de su voto de abstinencia.

Aprendí sobre la lujuria en el colegio. Todavía recuerdo los esfuerzos para ponernos a salvo de las manos sudorosas del "mofeta", ese cura con aversión al jabón, que nos seguia con 11 o 12 años por las escaleras, repartiendo cachetes y empujones en los traseros seleccionados de las chicas para apresurarnos. También recuerdo a aquel otro que elegía a las adolescentes más desarrolladas para sacarlas de clase y llevarlas a su despacho, donde les enseñaba fotos de los alumnos más mayores, e indagaba sus gustos prometiendo que se los presentaría, en un extraño juego voyeur que nunca he llegado a comprender. Años después de que yo dejara el colegio, condenaron a uno de los profesores a 7 años de cárcel por abusar sexualmente de una alumna de 14 años.

Y ahora esta ciudad de Madrid, que tanto disfruto en Agosto, se ha llenado de peregrinos que vienen a evangelizarnos. Me han evangelizado con sus miradas airadas, cuando se me ha ocurrido salir a pasear de la mano de mi novia, también cuando me han esperado en Sol ondeando banderas y enseñándome su evangelizador dedo anular, porque he salido a decir que no me parece bien que se gasten mi dinero en sus fiestas. Me han evangelizado cuando me he cruzado con ellos, en formación, cantando himnos a caballo entre lo religioso y lo militar por las calles, en el metro, en las plazas... incluso han evangelizado a las putas de Montera, mirándolas con desprecio mientras ellas taconeaban dignas e impasibles. Para evangelizar, queridxs amigxs, lo que hay que hacer es ocupar el espacio público en una exhibición de fuerza, sobre todo cuando el descenso de las vocaciones puede hacernos creer que ya no mandan tanto. Y si la evangelización falla, evangelizamos a hostias, haciendo una adecuada selección entre peregrinos, que pasan, y laicos, que cobran.


Todavía recuerdo más cosas del colegio. Me hablaban de pobreza, de solidaridad y humildad, pero no de opíparas comidas a degustar con la curia, ni de 45 kilómetros de tela para hacer casullas, o de vender camisetas que publicitan a banqueros y mercaderes mientras hay gente que se muere de hambre. También me decían que no había que adorar becerros de oro, porque era idolatría, y no sé si se referían a tratar a un hombre como a una estrella caprichosa del rock, construirle escenarios, vender merchandising, chillar a su paso y suplicar que te dirija su mirada mientras se regocija entre las multitudes con los brazos alzados.

También me decían que todos los hombres éramos iguales, y yo, ingenua de mí, pensaba que "hombres" me contenía, cuando mi cuerpo, según ellos, lo que contiene es el pecado, y hay que encerrarlo, domesticarlo y aleccionarlo para ponerlo al servicio de sus leyes.

En fin, que esta mañana, cuando me he levantado y he visto que una lluvia huracanada visitó anoche Cuatro Vientos deshaciendo las hostias que guardaban para comulgar, he pensado que quizá fuera cierto lo que me decían en el colegio sobre el Dios del Antiguo Testamento, y me pregunto si se habrán percatado del mensaje, o tendrá que enviar a Jesucristo para entrar en el templo a latigazos.































domingo, 26 de junio de 2011

Anticristo de Lars Von Trier o porqué caperucita no debe ir al bosque


No negaré la impecable factura visual de la película, que si uno consiguiera ignorar el resto sería una delicia, y tampoco negaré que Von Trier conoce profundamente algunas grietas de las mentes torturadas, probablemente por experiencia propia, y las recrea con sorprendente fidelidad.



Pero hasta ahí.

Si no habéis visto la peli, y queréis verla, no sigáis leyendo, porque la voy a spoilear por completo. Y si os acordáis del argumento no leáis hasta después de la siguiente foto, porque la he resumido en una parrafada eterna.

La película comienza con una pareja echando un polvo animal, en blanco y negro, mientras escuchamos música clásica. El hijo de la pareja, un pequeño y tierno rubito, decide levantarse de la cuna, y tras asomarse a ver lo que hacen sus padres considera que la nieve que entra por la ventana abierta es mucho más interesante, así que salta.

Él, estoico y racional psicólogo conductual, parece no sentirse afectado por la pérdida. Pero ella, como buena madre, termina ingresada en un psiquiátrico presa de una terrible depresión.

Él, pensándose el más inteligente, considera que nadie va a hacerle una terapia a su mujer mejor que él mismo. Así que se la lleva a casa, y no sabemos porque, decide, en lugar de trabajar sobre su duelo, que hubiera sido lo lógico, preguntarle qué es lo que más teme.

Ella responde que lo que más teme es el bosque, dentro del cual hay una casa llamada Edén donde se había marchado el verano anterior ella sola con su hijo para escribir su tesis doctoral.

Él decide que lo mejor que puede hacer es llevarse a su mujer al lugar en cuestión, para exponerla a su miedo y de esa forma curar su duelo (es la forma más extraña de tratar un duelo que he visto en mi vida).

El drama está servido.

Una vez están bien aislados en el bosque, él descubre que, mientras ella hacía esa tesis que no llegó a terminar, que casualmente se llama Ginecidio y estudia las atrocidades que los hombres han hecho a las mujeres a lo largo de la historia con la excusa de la brujería, sufrió un brote psicótico. Su mente delirante comenzó a pensar que si los hombres han torturado y asesinado a las mujeres es porque en alguna parte de ellos hay una naturaleza malvada, y en alguna parte de las mujeres también debe haber un lugar para esa naturaleza perversa que hace que se merezcan las torturas. Así, llegando a estas conclusiones y bajo el terrible influjo de del bosque, ella misma conectó con esa parte terrible, incontrolable y salvaje en su interior.

Evidentemente, cuando vuelve a ese lugar en mitad de su duelo, vuelve a sufrir los mismos síntomas, y se convierte en una bruja malvada, que no quiere nada más que follarse a su marido a lo bestia, y después cumplir los designios de la naturaleza matándole.

Él, fiándose de su razón y su soberbia, sigue tratando de curarla (sin poder evitar tirársela de vez en cuando, que antes que terapeuta es hombre).

Así que, cuando menos se lo espera, ella le ataca golpeándole los genitales con un buen trozo de madera, y cuando queda inconsciente por el golpe le atraviesa la pierna con una barra atornillada a una rueda de piedra, para asegurarse de que no se marcha.

A partir de ese momento, él también pierde la razón, y comienza a alucinar como ella, y tras una persecución por el bosque, mientras ella intenta frenarse a sí misma con una automutilación genital (supongo que tratando de amputarse ese deseo sexual tan peligroso), él consigue soltarse. Así que el pobrecito no tiene más remedio que asfixiarla con sus propias manos y después quemarla en una hoguera, como buena bruja.


No sé si a Von Trier se le han filtrado sus peores temores en la película, pero es un fantástico aviso de los peligros a los que están expuestas las mujeres por lo que algunos hombres temen de ellas. Analicemos aquí sus enseñanzas:

En primer lugar, ella se vuelve loca por primera vez cuando se marcha al bosque con su hijo a escribir su tesis, dejando en casa a su marido. Mujeres, de esto aprenderéis que si tratáis de perseguir a la razón o vuestra carrera profesional lejos de los brazos amantísimos de vuestros maridos, se os desatará vuestra naturaleza incontrolable y os volveréis unas zorras taradas.

Después, vuelve a enloquecer cuando antepone el placer (ese polvo salvaje) a la maternidad. La sexualidad desatada de ella mata al hijo, varón por cierto, de ambos.

Y a partir de entonces no piensa más que en satisfacer a su vagina dentada follándose una y otra vez a su pobre marido cuando no está rota de dolor por su hijo (De madre a puta y tiro porque me toca).

Pero por si no teníamos bastante con tanto tópico, aquí vienen los avisos para ellos.

Él, el personaje racional y carente de emociones, también enloquece, pero lo hace cuando deja de ser un hombre. Primero ella le destroza la polla de un golpe (Lars, mírate la angustia de castración, amigo…), y después, cuando está inconsciente, le penetra la pierna con un hierro, para evitar que se marche y la abandone (Lars, mírate la relación con tu madre, guapo). De esa forma, sin genitales, fuente de toda masculinidad, y perdiendo su condición de hombre al ser penetrado, pierde la razón, atributo masculino por excelencia en oposición a la naturaleza femenina, y no tiene más remedio que estrangularla con sus propias manos para poder huir de ese amor de ella que le ahoga, y quemarla en una buena pira.

Un "crimen pasional" como otro cualquiera, aderezado con un poco de locura para justificar.

Como Lars nos enseña, cuando nuestra sexualidad escapa a su control a algunos les resulta voraz, incontrolable y letal, y no les queda más remedio que asfixiarnos con sus propias manos.

De la inquisición a la postmodernidad, lo mismo de siempre, queridas.












viernes, 1 de abril de 2011

El banquete de Santa Águeda


Nosotrxs no vamos a poder estar el sábado, pero no queríamos dejar de contribuir a la protesta, manifestándonos con este delicioso vídeo, del estilo "postporno repostero", con el que enviamos toda nuestra energía.





Agradecemos su inspiración a Santa Águeda, a nuestrxs referentes postpornográficxs, y a Eva Arguiñano, porque sin sus lecciones televisadas no habríamos sabido preparar el coulis de frambuesas.





M&B EN CONFLICTO.

viernes, 4 de marzo de 2011

Transtango


Hace unos días escribí un artículo para Píkara Magazine sobre Tango Queer, porque estuve aprendiendo con ellxs en Buenos Aires, y Julia desde los sures me deja un regalo de Transtango, que ha hecho mis delicias. Transtango está vinculado con el PROYECTO TRVNSG3NERO del que tuve la oportunidad en Granada de escuchar hablar a Elisabeth Vásquez y me dejó impresionada.

Por suerte, las redes nos atrapan una y otra vez incluso atravesando océanos...

Aquí os dejo el vídeo para disfrutarlo:

http://www.youtube.com/watch?v=ZQmYF0diIQk

domingo, 27 de febrero de 2011

Sin tí soy marrana

Esto era lo menos que podía pasar después de ir a la Muestra Marrana... Después de tanto postporno y unas cañas en buena compañía, surgió la inspiración, y hoy he reescrito la letra de "Sin tí no soy nada", y la he montado en vídeo karaoke, así que do it yourself!



Os dejo la letra por si no se lee bien...


Sin tí soy marrana,
Me corro en cascada mojando la cama
Tu mundo es pequeño
Y con mis amigas no me aburro nada
Solía pensar que el amor no es real
Una ilusión que siempre se acaba
Y ahora sin tí soy marrana

Sin tí soy muy mala
Sin tí me divierto mordiendo la almohada
Tirada en la cama
Mirando postporno y haciéndome pajas
Amar por amar y dejar de llorar
Ahora mi vida es mucho más variada

Los días que pasan, las luces del alba
Tu barba, tu cuerpo, tu voz, ya no ocupan nada
Porque yo... sin tí soy marrana

Elijo ser rara,
Las noches de juerga las paso en manada
Me río con ganas con una sonrisa inmensa en la cara
Soy solo un actor que escribió su guión
Porque el tuyo eran solo palabras
Que no dicen nada

Los días que pasan, las luces del alba
Tu barba, tu cuerpo, tu voz, ya no ocupan nada
Que no daría yo, por no verte la cara
Por devenir perra otra vez
Mientras todo cambia
Porque yo... sin tí soy marrana

Esto no habría sido posible sin Cunnilingus a Shakira, B., Heroína de lo periférico, Pat, Mari Carmen Free y Aintzol... porque sois todas las más logradas, mejoradas y conservadas.

viernes, 18 de febrero de 2011

Autopsia de una langosta


La primera vez que coincidí con Helen fue en Stonewall Contraataca, en Barcelona. Salíamos de ver a las Perras del Apocalipsis revolcarse, penetrarse, cortarse y lamerse en un escenario, entre prótesis futuristas y cámaras de vídeo. Yo todavía estaba removida por lo que había visto, y ella me preguntó qué había sentido. En aquel momento sólo tenía sensaciones primarias en el estómago, entre la excitación y la repugnancia, a las que no podía poner palabras, así que racionalicé, que es lo que hago cuando algo me desborda. Era cierto que la aparición de un bisturí en escena rasgando la piel de una de esas criaturas me había hecho recordar las horas en la sala de disección en la facultad, o el olor que hay en los quirófanos, haciendo que mi excitación se mezclara con recuerdos deshumanizados y desagradables. Pero en aquel momento sólo acerté a explicarle que algo en lo que había visto me había resultado frío, metálico y tecnológico, mientras ella me escuchaba con atención y me decía que era importante saber lo que las performances producían en los que miraban. Tiempo después he podido volver sobre mis sensaciones aquel día, y extraer muchas más conclusiones, pero esa es otra historia.

La segunda vez que me he encontrado con Hellen ha sido en las páginas de su libro. En ellas habla de parto orgásmico, del desplazamiento del cuerpo en nuestra cultura, de drogas, de amor (de pareja) y de amor (de manada). También relata un viaje de regreso a Buenos Aires, de quien una vez vino desde Argentina, que me emocionó al haber hecho yo recientemente el camino inverso (de Madrid a Buenos Aires y vuelta) y estar ahora sintiendo nostalgia por esa ciudad porteña que tanto he odiado cuando pisaba sus calles.

El libro de Hellen ahora, como su pregunta entonces, ha sido una invitación a pensar. Pero no a un pensamiento disociado del cuerpo, sino al que camina sobre la cinta de Moebius que da continuidad entre palabra y carne, hasta que uno se da cuenta de que se trata de lo mismo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Al sordo hay que gritarle



No hacen falta más palabras...

martes, 4 de enero de 2011

Elucubraciones en torno a las lesbianas asesinas

Hace unos días alguien me comentó que últimamente se había tropezado con demasiada frecuencia con el mito de las lesbianas psicópatas, y me preguntó qué pensaba al respecto. Después de investigar un poco sobre el tema, estas son mis conclusiones:

En el principio, la Iglesia ya nos consideraba como pecadoras perversas, condenando cualquier forma de relación sexual que no estuviera al servicio de la procreación como viciosa y pecaminosa, y asociándola a otras muchas maldades que suponían el derrumbe moral del ser humano. Aún siguen transmitiendo la idea de que de fornicar con personas del mismo sexo a asesinar niños sólo hay un paso.

También la ley ha desarrollado sus teorías al respecto, y lo sigue haciendo en muchos países. No hace mucho tiempo que en España, en virtud de la ley de vagos y maleantes, los homosexuales eran detenidos y sometidos a penas de hasta 5 años de cárcel. Hasta aquí se nos construía sencillamente como personas malvadas.

Cuando la ciencia se dignó a mirarnos, también nos consideró un peligro para las gentes de bien, pero por estar enfermas. Krafft- Ebing incluyó a mujeres invertidas en su “Psichopatia sexualis”, una sucesión de casos clínicos en los que desgranaba lo que él denominaba psicopatías sexuales en personas que en algunos casos habían sido inofensivas, aunque terminaran perseguidas por la ley o internadas en manicomios, y en otros habían realizado crímenes brutales y bizarros.

Freud comenzó hablando de la perversidad polimorfa del niño, suponiéndonos a todos una bisexualidad en potencia, pero situaba el motivo de la homosexualidad adulta en la falta de superación adecuada del complejo de Edipo. Los niños de ambos sexos orientan sus deseos en primer lugar hacia su madre, pero las niñas deben darse cuenta de que es su padre el que en realidad merece sus atenciones. Si su envidia de pene es demasiado grande como para aceptarlo, o si sus padres las repugnan lo suficiente, mantendrán el deseo hacia sus madres, y después lo desplazarán a otras mujeres. Las lesbianas, así, quedan en esta teoría como personas inmaduras y narcisistas, puesto que se aman tanto que buscan un objeto de deseo igual a ellas, e incapaces de completar su desarrollo psicosexual orientándose hacia la heterosexualidad.

A pesar de que Freud no consideraba la homosexualidad como perversión a tratar, parte de la escuela psicoanalítica la agrupó dentro de las patologías susceptibles de tratamiento. La homosexualidad ha permanecido asociada a las parafilias hasta los años 70 en todos los manuales médicos. En lugar de delincuentes peligrosas, pasamos a ser pobres enfermas, dignas de cariño, lástima, y electroshock.

Aun así, la difusión pública de los conceptos psicoanalíticos ha supuesto, en muchos casos, cambios de sentido de los mismos, que hacen que se produzcan fácilmente deslizamientos de significado equivocados del tipo:

Lesbianismo = perversión = psicopatía = violencia

Ya tenemos un buen caldo de cultivo para las lesbianas asesinas.

Pero no podemos desdeñar la aportación de las hormonas. La testosterona se ha utilizado durante mucho tiempo para justificar la agresividad de los varones, a pesar de que existen estudios que contradicen esta afirmación, y otros que asocian la agresividad a niveles bajos de testosterona, o a niveles elevados de estrógenos. Cómo no, también hay estudios que pretenden relacionar la homosexualidad femenina con mayores niveles de testosterona (no olvidemos aquello de comprobar si el dedo anular es más largo que el índice, lo que supondría lesbianismo y más testosterona en sangre). Aquí tenemos la segunda asociación falsa del día:

Lesbianismo = masculinidad = testosterona = violencia.

Según esta asociación, amigas, no sé a qué esperáis para salir a buscar deportistas dopadas con testosterona, porque sin duda no rechazarán vuestras proposiciones (aunque podáis correr riesgo de descuartizamiento). Por no hablar del peligro que suponen esos hipermasculinos y peludos osos, que a pesar de sus supuestos altos niveles de testosterona (de ahí tanto vello), no sólo no son asesinos en serie, sino que gozan alegremente en sus prácticas sexuales con otros hombres, sin manifestar demasiado interés por las mujeres.

Como curiosidad, diré que el cine también ha contribuido al mito de las lesbianas asesinas. En el fantabuloso documental “El celuloide oculto” se habla de que en los años 30, coincidiendo con el Código Hays, que censuraba todo aquello considerado inmoral en el cine, aquellas sugerencias de homosexualidad que saltaban la censura lo hacían porque convertían al supuesto homosexual en villano asesino y desequilibrado. Son ejemplos el ama de llaves de “Rebeca”, “La hija de drácula” o “La soga”. En los años 60, cuando el código Hays empezó a aflojar, los pobres y enfermos personajes homosexuales de las películas empezaron a sufrir muertes violentas o a suicidarse.

Jugando a la interpretación psicoanalítica, se me ocurre la siguiente metáfora: Había una vez unos señores que se dieron cuenta de que en el mundo había mujeres que se relacionaban entre ellas, sin contar con ellos en absoluto. La inmadurez de estos individuos les hacía incapaces de aceptar la frustración de que por una vez fueran ellos los excluidos, por lo que utilizaron como mecanismo de defensa la proyección de sus propias emociones, considerando que estas mujeres les debían odiar muchísimo. Para legitimar esta idea paranoica, construyeron teorías explicativas desde la religión, la ley y la ciencia, porque si esas mujeres (como todas) envidiaban su falo, pero no se iban a apropiar de él como madres (teniendo un hijo con ellos), ni como putas (con sus vaginas dentadas), la única opción restante era que les mataran para conseguirlo.

O utilizando una metáfora pornográfica, cuando dos mujeres aparecen en escena practicando sexo entre ellas es porque pretenden excitar al hombre que las mira (desde detrás de la cámara o de la pantalla), y que no tardará en aparecer para darle sentido a todo con su polla. La única explicación posible en la lógica pornográfica para que ese hombre no esté en el sistema, es que ellas le hayan matado. La ecuación simbólica siempre nos convierte en asesinas.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Paquetes para 2011

Nada como empezar el próximo año con risas... ¡y con paquete!

Besos malvados para todxs.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Río de Janeiro.


El telonero odia a la diva.

La odia desde el momento en que sube al escenario que después ocupará ella. La odia desesperadamente, mientras cierra los ojos y clava los dedos en el mástil de su guitarra, agarrándose a él como si fuera un naufrago en la marea de voces de turistas indiferentes que le rodea. La odia desgranando bossa novas con la garganta llena de arena, cerrando los ojos con fuerza para no ver al público que sigue cenando como si él no estuviera.

La odia durante el aplauso desflecado que suena al terminar, y por el silencio incómodo que no le pide otra canción. La odia por cada paso que da cuando se baja del escenario y camina hasta la barra. No deja de odiarla por cada sorbo amargo de whisky que bebe, mientras los camareros con bigote y chaleco negro le miran con lástima.

La odia rabiosamente cuando es ella la que se sube al escenario, en ese local perdido en Ipanema, pequeño, que huele a moho y a pasado glorioso. Igual que las melodías que ya empieza a tocar la orquesta de la diva, empastando como si fueran uno. La odia por su cuerpo, porque está gorda y ya no es joven, pero se mueve en el escenario con una sensualidad infinita, rezumando sexo en cada movimiento. Ella ya no debería vestirse así, con ese vestido ajustado, ni llevar ese tocado de plumas negras recostado sobre su pelo. No tiene edad para bailar de esa forma, ni para mirar así al público, a la vez coqueta y desafiante. Odia cada nota que suena en el timbre perfecto de su voz redonda, madura, que domina con tanta soltura como respira. Igual que maneja al público, seduciéndoles, hablándoles y cantando para ellos como sólo alguien que no ha hecho otra cosa en su vida sabe hacer, hasta hacerles creer que canta sólo para cada uno. Hasta que el público se entrega, y le dedica ese silencio sonoro, que hace que el espacio se amplíe, y el bar se cubra de una pátina dorada como la que tuvo en otros tiempos. La odia terriblemente cuando el aplauso quiebra el aire con estruendo, como se rompe el cielo al empezar una tormenta. La odia porque ya está borracho. La odia porque sólo ella sigue siendo capaz de seducirles de esa forma.

La odia porque después de que el público suplique un bis tras otro abandona el escenario, dejándoles ahítos, pero no del todo, satisfechos, pero deseosos de más. La odia porque sabe que hablarán de ella toda la noche.

La odia a muerte cuando el público se va marchando, y él sigue en la barra, sabiendo que ya huele a alcohol y a derrota. La odia cada noche cuando camina hasta el camerino que comparten, mientras los camareros recogen las mesas, pero sobre todo la odia cuando se sienta en su silla, y como todos los días, toma entre sus manos el tocado de plumas negro de la diva, y se lo pone sólo para mirarse con él en el espejo.

Entonces la odia con toda su alma.

viernes, 26 de noviembre de 2010

De parto en la red

Todavía está en pañales, y ya viene berreando.

Píkara ha nacido hablando sobre intersexualidad, transexualidad o violencia, desde muchas voces distintas. Tiene vocación de periodismo feminista, y quiere ofrecer un espacio para la reflexión constructiva, que tanta falta hace. Y además me han hecho un hueco para colaborar con ellxs, en la mejor compañía.

Aquí os dejo el link para darle la bienvenida...

http://www.pikaramagazine.com/

viernes, 15 de octubre de 2010

Palabras bárbaras

Aquí,

donde se agarran las cosas

y se coge en la cama,

donde una discoteca

es un boliche

y enamorarse

ponerse de novios.

Aquí,

donde si tomas mucho

te emborrachas,

a mi forma de extrañarte,

la llaman tango.



Ya no estoy en Buenos Aires, pero no dejo de extrañarte, ni de celebrar el día en que nos tropezamos. La próxima vez lo celebraremos juntas, en casa.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El glaciar


Ya hacía al menos dos horas que había partido, y el frío comenzaba a hacerse presente bajo su manta de guanaco, húmeda todavía de rocío.

Pensaba en lo que haría su padre cuando viera que no estaba en el toldo. Quizá sacrificaría una yegua pensando que había sido robada por un gualichu. No se le ocurriría pensar que se había escabullido detrás de su hermano cuando el sol dibujaba tan sólo una línea anaranjada sobre el cerro. Keoken no comprendía porqué ella no podía demostrar su habilidad como él, y ser aceptada como adulta en el círculo de caza.

Había aprendido a montar casi antes que a caminar, acertaba con su boleadora a un arbusto desde gran distancia, y podía enlazar un caballo salvaje a la carrera. ¿Que le impedía entonces cazar guanacos y avestruces?. Pero le decían que ya era adulta porque había sangrado, y había tenido su celebración, pero no podía cazar porque la caza era para hombres. Así que se escapó. Como ellos, pasaría tres días lejos, y volvería con una piel tan buena a lomos de su montura que tendrían que aceptarla como cazadora.

Un crujido la sacó de estos pensamientos cuando una liebre incauta cruzó corriendo bajo las patas de su caballo. La boleó casi en un acto reflejo. Era una primera pieza humilde, pero suficiente para el almuerzo.

Cuando cayó la noche ya estaba a los pies de la montaña. Encendió una hoguera, devoró la carne, y se enroscó en su manta bajo un matorral. No tardó en dormirse pensando que si tenía suerte, en lugar de un guanaco llevaría de vuelta una piel de puma.


Al amanecer el frío había dejado su manta acartonada, y tuvo que ponerla largo tiempo junto al fuego, cuidando que el humo no fuese visible desde lejos. Encontró a su caballo junto a un arrollo, y tras beber el agua helada partió en dirección contraria a la corriente.


Subía la ladera entre los bosques de lengas cuando algo llamó su atención. Sonaba frente a ella, distinguiéndose del rumor del río. Parecía un rugido.


- Ahí está mi presa - pensó. Y retuvo a su montura para poder escuchar mejor.

El rugido sonaba intermitente, pero siempre en la misma dirección, como si el animal estuviera quieto en un sitio, quizá escondido en una madriguera o herido.

Avanzó despacio, persiguiendo el ruido que aumentaba cada vez más, hasta detenerse. Un escalofrío recorrió su espalda al escucharlo más cerca. El animal, fuera el que fuese, tenía un rugido de trueno, como el cielo cuando se quiebra en la tormenta.

- Esto ha de ser cosa de los espíritus... - Se dijo. Pero su decisión fue más fuerte que su miedo, y siguió avanzando.

Hasta que lo vio.

El lomo escarpado de puntiagudas escamas azules asomando sobre las copas de los árboles. Una criatura gigantesca, encarnación de algún espíritu del agua, que parecía dormitar flotando en el lago. A veces en silencio. A veces rugiendo y resoplando como en un mal sueño.

Desmontó sin hacer más ruido que el de una serpiente que se arrastra y caminó silenciosa hasta donde el agua encontraba la tierra. El monstruo seguía dormido cuando alargó la mano hasta su costado y se quemó. Nunca había oído hablar de un espíritu de agua que contuviera el calor del fuego, pero sin duda llevaría pruebas a su gente de que lo había enfrentado, y se hablaría de ello durante generaciones.

Se alejó lentamente, y se detuvo sobre un risco, a una distancia que consideró suficiente. Y entonces gritó. Un grito salido de las entrañas, del centro de su rabia, para despertar al monstruo dormido.

No ocurrió nada. Silencio.

De pronto la ensordeció un rugido furioso, el estallido, y miles de colmillos blancos que volaban en su dirección como flechas. Se lanzó sobre la tierra cubriéndose la cabeza, sin poder evitar un rasguño en la mejilla izquierda, que sangraba copiosamente. El olor de su propia sangre la enardeció hasta la locura cuando se hizo el silencio de nuevo. Sin tiempo de pensar, saltó sobre sus botas e hizo girar las boleadoras en el aire. Y gritó de nuevo al lanzarlas con todas sus fuerzas contra el caparazón del monstruo.

Sonó el golpe, y pudo ver cómo la piel de la criatura se tragaba sus boleadoras, perdiendo apenas un trozo que cayó en un chapoteo. Cuando se agachó a desatar un arma nueva de su cinturón, decidida a herirlo como fuera, el estruendo fue tal que no pudo más que correr, cegada, lo más lejos que pudo. El daño había sido más profundo de lo que pensaba. El caparazón del monstruo no pudo resistir el golpe, y estalló violentamente por los aires, cayendo sus entrañas azules sobre el lago, que se desbordó salvajemente. La ola que produjo casi lamía sus talones al correr, mientras los pedazos de caparazón volaban junto a sus oídos. Sintió un dolor sordo en la mano, cuando uno de esos pedazos se la atravesó de parte a parte.

Al silenciarse el estruendo, cuando el bosque estaba de nuevo sumido en la quietud como si no hubiera existido batalla alguna, se detuvo. Desde donde estaba podía ver la herida del monstruo, imensa, de un azul añil como nunca había visto antes. Aún rezumaba una espuma blanca, que resbalaba mansamente por su costado.

El dolor de la mano atravesada pulsaba sin descanso. Se arrancó el trozo de caparazón apretando los dientes, sorprendida de nuevo al quemarse los dedos, y lo guardó, manchado aún de su sangre, en una bolsa de cuero junto a su pecho.

Al volver a los toldos la recibieron airados, pero los reproches quedaron mudos al escuchar su historia, confirmada por el extraño colmillo que la había herido. Esa misma noche se reunieron los viejos, y decidieron que con su valor había ganado una excepción. Su fama como cazadora no tardó en difundirse entre los toldos, pero esa ya es otra historia.

Sobre el extraño colmillo, quedó en manos de Keoken. Y ella se guardó mucho de contar que unos días después de su hazaña, al ir a buscarlo, sólo encontró en la caja un charquito de agua.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Iguazú


Sólo necesita un poco de silencio.

Pensó que podría encontrar algún momento de tranquilidad en el fin de semana en las cataratas, que Roberto se entretendría con Carlos y ella podría escabullirse de Yolanda y estar un rato tranquila.

No pudo al llegar al hotel en Puerto Iguazú y repartir las habitaciones, mientras los niños de la pareja amiga chillaban excitados, y Roberto increpaba al recepcionista porque la habitación todavía no estaba preparada.

Tampoco por la tarde en la piscina, mientras Roberto gritaba ufano tras haberle ganado una carrera nadando a los dos niños, de 7 y 10 años. Sintió vergüenza ajena al verle con el agua a la cintura, respirando como una morsa asmática con los brazos en jarras y sacando pecho como si hubiera ganado las olimpiadas en lugar de a dos críos.

No hubo tranquilidad tras la cena, indigesta de conversaciones presuntuosas sobre lo bien que funcionaban las cosas en España en comparación con Argentina, cuando Roberto se lanzó sobre ella en la cama, pegajoso de sudor y alcohol. Le escuchó resoplar en su oído durante todo el aburridísimo polvo que echaron.

Pensó que podría encontrar algo de silencio cuando atravesaron la entrada del parque natural de Iguazú en el autobús, y vio la vegetación, densa y húmeda, cercando la carretera. Atravesó los torniquetes en el centro del grupo de turistas que seguían al guía, y entregó su entrada sintiéndose como un borrego, mientras Roberto la empujaba:

- ¡Vamos Marta! ¡Mira que eres lenta!

Mientras esperaban el tren en la ruidosa estación trató de no pensar en el calor húmedo, que hacía que la camiseta se le pegara a la piel, y en la gente que la empujaba y la golpeaba al pasar, para no desmayarse. En el tren, los chistes soeces que Roberto le gritaba a Carlos se oían sobre el rumor de turistas emocionados que disparaban sus cámaras a diestro y siniestro.

Al caminar en las pasarelas sobre el río, quiso en varias ocasiones detenerse a mirar la superficie de agua que se movía mansamente bajo sus pies, y descansar su vista en el horizonte, pero cuando Roberto no tiraba de su brazo, la apremiaba la voz del guía llamándoles delante. Se sentía continuamente zarandeada por los cuerpos y las voces que tenía alrededor. De pronto tropezó con una japonesa que se había detenido a hacer una foto, y cayó sobre Roberto:

- ¡Qué torpe eres, Marta!

Cuando llegaron a la catarata, no pudo comprender cómo la gente era capaz de seguir hablando. La visión de todas esas toneladas de agua cayendo al vacío con estruendo la sobrecogió, y la hizo sentirse minúscula. No podía dejar de mirar la nube de agua pulverizada que ascendía desde la Garganta del Diablo, ni ese torrente que parecía tragarse a sí mismo sin tregua. “Qué gran lugar para suididarse”- pensó. Ser tragada por ese vórtice de agua que chocaba contra las rocas al fondo, caer en la nube y desvanecerse. Y al fin, silencio. El vértigo la mantenía atrapada, sin poder apenas moverse, sin dejar de mirar el agua, cuando Roberto se subió en la barandilla, a su lado, para hacer una foto a Carlos y Yolanda.

Sin pensarlo dos veces, Marta tropezó, y al cuerpo de Roberto se lo tragó el Diablo.

Después, se hizo el silencio.

Qué torpe eres, Marta.

viernes, 20 de agosto de 2010

Montevideo.


Llueve en Ciudad Melancolía. Pero eso no debería extrañar a nadie.

Un marinero cualquiera se cala la gorrilla para que no le moje el pelo esa garúa finita, cortina de agua imperceptible que acompaña la ciudad desde siempre. Uno pensaría que la ciudad sólo se puede ver tras esa lluvia, y que si dejase de llover desaparecería como un espejismo.

Porque Ciudad Melancolía en realidad no existe. Es un lugar en el que todo el que vino está esperando para marchar a otro sitio. De paso. Nadie quiere quedarse en una ciudad que no es.

Un marinero cualquiera camina hacia el Barrio Viejo, y atraviesa la Plaza Independencia a la sombra de los edificios descomunales, que le hacen sentirse pequeño. Enfermo de melancolía, el marinero busca. Lleva días tomando en todos los cafés del centro, para lavarse de la piel a una mujer cualquiera, que es la suya. Pero no lo consigue. Un hombre que vino de un lugar lejano (como si alguien aquí no hubiera venido de lejos), le dijo que sólo había una forma de sacarse una mujer en Ciudad Melancolía.

- Buscá a la Loba – le dijo – En Sarandí y Misiones, no tiene pérdida.

Un marinero cualquiera camina ebrio de añoranza y de rabia hacia la Ciudad Vieja en busca de la Loba. Como si Ciudad Melancolía pudiera albergar una ciudad aún más vieja.

El Viento del Sur barre despiadado las calles, queriendo arrastrar la tristeza densa que las cubre y se agarra a los tobillos del marinero entorpeciéndole los pasos. Ya baja por la calle Sarandí. De cuando en cuando levanta la vista, y busca el océano al final de los suelos empedrados. Ese océano revuelto en marrones, sucio e inquietante, que le mira al fondo.

En una de esas, al volver la cabeza, la Loba también le mira. Una mano sobre el marco de la puerta, la otra en la cadera. Los pies clavados al suelo. Ojos verdes fijos en los suyos.

- Cuánto – pregunta el marinero -
- Mil pesos.

Se quedará sin un mango, y lo sabe. Pero bien gastado estará si consigue arrancarse esa zozobra.

Sigue a la Loba a través del patio estallante de hojas verdes. La sigue cuando abre la puerta de la estancia, de paredes tintadas de humedad. Espera de pie mientras ella descubre su piel tostada y se tiende en el camastro, desperezándose como un animal.

Con un último suspiro se desviste, y se lanza sobre ella. Entonces los dedos de la Loba se clavan en su carne. Los dientes de la Loba le marcan la piel y poco a poco, el dolor del marinero se diluye entre sus manos. Cuando se encaja entre sus muslos, el marinero ya no recuerda. Ni siquiera sabe porqué vino a buscar a la Loba. La Loba es el Olvido.

Cuando salga de allí, el marinero lo hará sin saber. No sabe tampoco que ni todos los marineros de Ciudad Melancolía le han bastado a la Loba, para arrancarse a la mujer que tiene pegada a la piel.

lunes, 12 de julio de 2010

El día que los hombres pudieron llorar


Si miramos hoy la portada de cualquier periódico, nos encontraremos sin duda con dos titulares entre las celebraciones mundialistas. Uno serán las lágrimas de Casillas, y otro su beso a Sara Carbonero.

Dos expresiones de afectividad comentadas en columnas y columnas, siempre tratando de disculpar la exteriorización de sentimientos del portero con frases como:

"No tenía a nadie con quien abrazarse, un montón de sensaciones se acumularon cuando se sintió campeón del mundo y no le quedo otra que comenzar a llorar. Se tapó la cara con las dos manos para evitar ser descubierto, aunque fue una acción inútil" o "Aguantó el portero. Aguantó las emociones. Hizo sus paradas. Salvó a España en la final. Y cuando Iniesta hizo el gol se tapó la cara con los guantes y no pudo dejar de llorar".

Hay que excusarle por no cumplir el canon de masculinidad fría y controlada ante cualquier circunstancia. Españoles todos, Casillas les dio ayer permiso para llorar.

Hay otras cosas que un hombre puede hacer bajo el paraguas blindado de heterosexualidad del fútbol. Pueden abrazarse, saltar unos sobre otros, tocarse el culo, irse juntos a las duchas... porque el fútbol, por sí mismo, garantiza la justificación de estos gestos, que en otros lugares hubieran sido motivo de sospecha. Por eso es necesario que el fútbol permanezca heterosexual sin fisuras.

Ya Freud hablaba de la sublimación del deseo homosexual en el deporte, y para que se pueda seguir sublimando no se pueden consentir filtraciones como la de la supuesta homosexualidad de Guardiola. Todo el mundo debe apresurarse a desmentirla y a refrendar la ausencia de desviación en el deporte rey. Podemos llegar a ver declaraciones como la de Luciano Moggi, exdirigente de varios clubes en Italia:

"En el mundo del fútbol no hay homosexuales. No sé si los jugadores están en contra de tenerlos en los equipos. Yo, por supuesto que sí. Conozco el ambiente del fútbol y en su interior no puede vivir uno que sea gay. Un homosexual no puede ser futbolista. El mundo del Calcio no está hecho para ellos. Es un ambiente particular, se está desnudo en las duchas..."

En el mundo hay dos lugares donde se declara públicamente que no hay homosexualidad, uno es el fútbol, y el otro Irán.

El que pueda entender, que entienda.

lunes, 5 de julio de 2010

Gagamanía.

Este domingo, imersa en una guardia de calor aplastante, me encuentro en la portada de (Enlace eliminado) con una foto de Lady Gaga y un titular que reza: (Enlace eliminado). El titular es suficiente reclamo para leer el artículo, firmado por Alaska, en el que revisa la ascensión a estrella del pop de esta chica "feucha y extravagante" según la definen sus detractores. No conformes con bautizarla con estas lindezas, también se recrean diciendo que es hermafrodita y en realidad tiene pene, o que todo lo que hace es imitar a Madonna.

No tardé en encontrar un momento para ver alguno de sus vídeos en youtube, y el primero con el que tropecé fue el de "Telephone", que ha grabado con Beyonce. La boca se me abrió sola al verlo, y aún no he conseguido cerrarla.



Como aperitivo, comienza por reírse de ese supuesto pene, y luego nos regala un vídeo lleno de referencias evidentes a Madonna o Michael Jackson, en el que se come la boca con un par de chulazxs en el patio, o en el que se performa violencia con cuerpos de mujer (aunque sea en los límites de una cárcel, donde el imaginario colectivo supone que las mujeres se masculinizan autómaticamente al atravesar la puerta).

Tampoco son desdeñables las referencias a "Kill Bill" (La furgoneta se la ha prestado Tarantino), o "Thelma y Louise", y un aroma muy light a "Baise moi" (aunque supongo que esto ya es interpretación mía) en la escena del asesinato múltiple en el bar. No se conforman con cargarse al novio, envenenan a todos los presentes. Violencia gratuita de asesinas múltiples.

Podría criticar que se caiga de nuevo en el cliché de las lesbianas homicidas que odian a los hombres, o que se expanda la moda de que las estrellitas tengan tonteos lésbicos en público para aumentar audiencia (veáse Sandra Bullock con Scarlett Johansson, o la misma Hannah Montana), pero tengo que reconocer que me ha gustado esa estética drag queen tan evidente, y que haga recetas venenosas rodeada de chulazos plumíferos. Lo sorprendente es, como señala Alaska, que haya encontrado un lugar tan potente en el pop mainstream haciendo estas cosas.

Para colmo, A. nos envió hace poco las fotos de este king, que han sido publicadas en Vogue Homme Japan.





El modelo se hace llamar Jo Calderon, pero la red hierve con el rumor de que es la mismísima Gaga. Ella ni afirma ni desmiente, pero debe estar riéndose en su casa de todos esos que dicen que es un hombre. Sí señor, bien guapo, posando con ropa de diseño en una revista para tíos.

jueves, 1 de julio de 2010

Orgullo crítico 2010




Fotos: Gaelx. Ela R que R. Dosmanzanas y B.

Allí estuvimos, después de hacer un taller king en el que vieron la luz grandes reyes (y algún dandy que otro), celebrándonos con orgullo y diversidad, y sobre todo divirtiéndonos como perras.


MANIFIESTO TRANSFEMINISTA- TRANSFRONTERIZO. TRANSFORMANDO FEMINISMOS- TRANSFORMANDO FRONTERAS

Hoy queremos hablar de las barreras que nos constriñen diariamente, de las exclusiones obvias y obviadas que devienen de esas barreras, de como se instrumentalizan nuestros cuerpos, identidades, exoticidades, procedencias, nuestras ideas, nuestra pobreza… de como nos marcan y ubican siempre al otro lado de la linea, de como siempre somos lxs otrxs conquistables, materia prima, objetos de estudio, adoración e investigación.

Nosotrxs lxs que suscribimos este manifiesto estamos siempre en la linea, estamos des-bordadas, pero somos sujetos de nuestra historia, de nuestras reivindicaciones, de nuestros derechos. Somos fuertes y valientes, hemos heredado miles de opresiones, nuestra piel es resistente, nuestro carácter orgulloso, nuestra voz rabiosa y potente.

Hablamos de transfeminismo para incluir todos los otros cuerpos afectos dentro de una lucha feminista autónoma y anticapitalista, aquí estamos todxs contra el patriarcado, contra la exclusión binarista arcaica de la dicotomía hombre- mujer. Sin embargo queremos recordar que las ideas no son pegatinas que nos ponemos como chapas, para ser Transfeminista primero tendrás que saber bien cuales han sido las luchas feministas, deconstruirte frente a la educación patriarcal, desaprender la programación binarista a la que has sido sujetx. No nos bastan las buenas intenciones, queremos ser autocriticxs, queremos poner en tela de juicio, queremos sembrar en tierras fértiles, no queremos asunciones superficiales, dentro de este transfeminismo como camino, tenemos que realmente construir relaciones horizontales, en las que se redistribuyan los poderes y saberes, las identidades, donde lxs otrxs no seamos mas exóticas, no impliquemos un elemento de adorno o color a desplegar.
Hablamos de transfronterizo porque el sistema económico global nos marca, excluye, castiga nuestra pobreza y precariedad… queremos cuestionar los derechos “per se” de todo el primer mundo, queremos cuestionar la persecución y acoso mediático, policial cotidiano de todxs lxs otrxs extranjerxs. Queremos verbalizar la tortura cotidiana de vivir pendiente de un documento de circulación frente a la amenaza de internamiento temporal (48h- 6meses) en un CIE. Queremos hablar esta vulnerabilidad que nos excluye todos los días, del no acceso a los medios de producción, ni a la información sobre derechos. De la construcción neo-colonial moderna de los microguethos, en nuestro barrios multiculturales, del todavía desconocimiento de nuestras emociones, de nuestras artes, de nuestros saberes. Queremos reflexionar juntas porque seguimos siendo lxs otrxs, porque siempre estamos al otro lado de la linea, parte colorida de la comunidad, queremos ser sujetos de nuestro discurso, queremos compartirlo con ustedes, queremos “ser” y no solo “existir” como un elemento quieto del paisaje, queremos no solo estar en la foto, si no también hacer las fotos. Denunciamos todas las estructuras que independientemente del tiempo, los documentos, siempre te dejan fuera y recortan tus derechos, no así tus deberes.
HOY lxs invitamxs a sumarse a transformar- transmutar- trastocar- transponer- translucir- transnochar, queremos hablar de recreación y cambio de nuestras micro-politicas, desde nuestras comunidades y manadas, desde nuestro cotidiano… Creemos que es desde el suelo, desde la tierra, desde el conocimiento y una ética individual coherente, desde donde se contagian y contaminan los cambios. Queremos ser un germen, un virus que te entre por el usb y contamine tus caricias, tus palabras, tus orgasmos y tus pensamientos. Hoy nosotrxs queremos pervertirte, re-colonizarte… nosotras las otrxs, las sudakas, las femmes, lxs intersex, lxs transexuales, lxs negrxs, lxs pobres, lxs abyectas, lxs perdidas, lxs perrxs, lxs brujxs, las malditxs, lxs indocumentxs, lxs marginadxs… desde nuestro deseo explicito de romper estructuras que nos asfixian donde no queremos hallarnos, queremos explotar mas allá de los cuerpos, sus identidades y formas. Queremos plantar, queremos llenarnos las manos de tierra y estiércol, ir mas allá de las raíces, inventarnos nuevas palabras y conceptos, ubicarnos en otro lugar no dicotomico, no excluyente.. no queremos quedarnos en la superficie, no queremos seguir siendo solo un objeto de deseo y consumo exótico.

Como Transfeministas

• Transfeminismo son estrategias políticas concretas contra la violencia, represión y exclusión de los cuerpos disidentes, ambiguos, mixtos… desde una perspectiva feminista.

• Reivindicamos nuestro derecho a decidir libremente si queremos o no modificar nuestros cuerpos y poder llevar a cabo nuestra elección sin impedimentos burocráticos, políticos ni económicos, así como fuera de cualquier tipo de coerción médica. Por esto apoyamos la campaña stop 2012 por la despatolozación de la transexualidad y exigimos que se retire de los manuales de enfermedades mentales.

• Reivindicamos el derecho a cambiar nuestro nombre y sexo en los documentos oficiales sin tener que pasar por ninguna evaluación médica ni psicológica.
Como transfronterizos

• Abogamos por una reforma completa de las políticas migratorias, en la que exista una participación real de las comunidades migrantes en las formas y medidas, que sea un vehículo de apoyo en el proceso migratorio y no elementos de criminalización.

• Exigimos que nuestro derecho fundamental de acceso al trabajo y una vida digna, no sea criminalizado, perseguido y castigado solo en base a la supuesta legalidad de documentos y tránsitos.

Por todo lo arriba explicado lxs invitamxs; A contagiarse con nosotrxs y expandir vilmente este virus que se esta gestando, derrocar todas las estructuras que nos oprimen, generar palenques libertarios dentro de nuestras ciudades donde se forje nuestra resistencia y autonomía frente al heteropatriarcado globalizado y capitalista que nos cercena. Y Participar en las actividades que desarrollaremos durante la semana alternativa del Orgullo LGTB-Queer; mani-fiesta-acción el día 26 en Vallekas, diversas charlas y una presencia como bloque crítico en la cabalgata comercial del 3 de julio. Se ha elegido Vallekas para visibilizar otros espacios, otros barrios, fuera de los circuitos comerciales de la cabalgata oficial. Por eso este día terminaremos en las fiestas populares organizadas por lxs compañerxs de Centro Social Seco, que llevan muchos años trabajando de forma autónoma y disidente, dando otras opciones de participación ciudadana dentro del barrio.

¡ Vivan los cuerpos e ideas disidentes! ¡ La transfobia nos enferma !

¡ Hagamos de nuestras identidades y afectos un desorden global !

¡ Abajo las fronteras, vivan las comunidades!

ORGULLO CRÍTICO Trans-Les-Gay-Bisex-Queer 2010